«Amor en tiempos de pandemia»

27 de octubre del 2020

Parece que este año cuesta más, pesa doble. Los kilómetros suenan multiplicados, las horas de
viaje suenan a meses, las ganas de abrazar a alguien ahora tiene la fuerza de un huracán. La
última foto juntos parece de hace 1 milenio atrás. La voz de la llamada se escucha en otro
plano del universo.


Antes nos parecía difícil, si justo en su cumpleaños no podías estar, si el trabajo no te dejaba
tiempo, si ese fin de semana llovía, si habían otras cosas más importantes que hacer. A veces la
distancia nos dolía, pero acurrucamos en el pecho la esperanza de escapar cualquier día para
hacer delivery de un abrazo calentito.


Se extraña la mesa grande, la casa de mamá o papá, la del amigo, la de un gran afecto, los
abuelos, un patio quizás, un encuentro, un espacio específico que no representa nada en sí
mismo, pero que nos llena el alma con un recuerdo.


Es un aroma, un sabor, un bocado que robamos a la vieja antes de que esté lista la comida, la
“pelea” con el hermano por el lugar o el cubierto, hasta extrañamos sentir la derrota de que
nos toque lavar los platos!


Cada cuál tiene su talón de Aquiles del recuerdo y no quiero jugar con sus sentimientos. Más
bien quiero llamar un poco la atención a este punto: este es el momento, no es aquel que ya
pasó, fue bueno y lo guardamos como un tesoro, pero la vida nos enfrenta al reloj. Un reloj
que para algunos está atascado y para otros está corriendo una maratón. Este es el tiempo de
aprovechar si el mundo está en pausa.


Dios nos enseñó hace mucho que todo tiene su tiempo y estoy casi segura de que este es el
tiempo para aprovechar. Aprovechar a los que tenemos aunque nos duelan los que están
ausentes, los amores presentes sin menospreciar los pasados, los abrazos virtuales aunque los
tibios sean mejores. Para decir te amo,, para perdonar y pedir perdón, para intentar olvidar el
dolor, para sembrar amistad, para ayudarnos, para sostener al que vemos débil como nosotros
(porque dos son mejores que uno, aunque estemos en pedacitos).


Y sobre todas las cosas es el tiempo de volver a mirar a Dios, de recordar que nos ama, que nos
espera, que no nos deja solos porque esa es su promesa.


Sin dudarlo un segundo afirmo que es el tiempo de vivir esta vida por más confusa que
parezca, y hasta me atrevo a darte un “tip” para alcanzar el éxito en todo esto: el autor y dador
de la vida es Jesús. Así que si te preguntabas cuál es el camino, por allí es.


Por lo pronto yo no voy a desperdiciar esta oportunidad, quién sabe si la próxima vez pueda
decir a alguien que lo amo, que lo perdono, que no me gusta estar enojada, que no quiero
verlo triste. voy a asegurar la partida y que esa persona sepa cuántafalta me hace, Voy a
contarle que tengo un abrazo guardado en el alma, que es inmenso y tan largo que quizás
termine de darselo en la eternidad porque esta vida no alcanza.


Es tiempo de amor, de amar con compromiso, de amar como nos enseñó Pablo.


Esta es la oportunidad.


Es ahora cuando debemos darnos cuenta que el amor, el único que permanece para siempre,
en tiempos de pandemia lo único que saben hacer, es crecer.

Por Ivana Rubín

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